viernes, 17 de abril de 2009
La Cueca
Por Antonio A.
Aproximadamente desde 1824 se baila la cueca en nuestro país y hay varias teorías sobre su origen, pero se arraigó en el alma popular del chileno y se transformó en protagonista de las celebraciones y fiestas criollas.
Junto con el idioma y la historia, el folklore conforma el alma de los pueblos. Con el término folklore se alude a las manifestaciones artísticas de los pueblos, o de algunas de sus capas sociales, que surgen de manera espontánea y a espaldas de la cultura oficial. La palabra folklore también se aplica a la ciencia que estudia estas manifestaciones.
Hacia fines del siglo XVIII, los grupos más ilustrados de la sociedad, consideraban las expresiones de la cultura popular, ya fueran danzas, cuentos u objetos artesanales, como productos de la ignorancia y del desconocimiento de las ciencias y artes que eran dominio de las clases superiores.
En 1846, el estudioso inglés William John Thomas propuso reemplazar los términos peyorativos que se usaban para designar las artes populares, por la palabra anglosajona folklore, donde "folk" significa "pueblo", y "lore" "saber o conocimiento". Hoy el término se ha castellanizado y se puede escribir folclor.
En Chile no existía un baile oficial que nos representara, pero el 18 de septiembre de 1979, según Decreto N° 23 se determinó que la cueca sea la Danza Nacional de Chile.
Bailamos la cueca, aproximadamente desde 1824. En los salones de música (casa de canto) se ejecutaba con arpas y guitarras, y en el campo se armaban tabladillos especiales para los bailarines, acompañados de guitarras y canto.
Algunos folcloristas dan una explicación de tipo zoomórfico al origen y al nombre de la danza, derivándolo de "clueca", creyendo ver en nuestro baile una imitación del cortejo entre un gallo y una gallina. El baile de hombre sería equivalente a la rueda y al entusiasmo que pone el bípedo alado en su lucha amorosa y explicaría, además, el aire defensivo de la gallina, que se ve en la dama.
En cuanto a su origen, no se ha llegado a nada concreto, pero existen tres teorías que son dignas de mencionarse:
· Las que sostienen origen negro (africano)
· Las que sostienen origen indígena
· Las que sostienen origen europeo (español).
Existen diferentes tipos de cuecas y las más conocidas son:
· Cueca Nortina
· Cueca Criolla
· Cueca campesina
· Cueca Valseada
· Cueca Larga
· Cueca Cómica
· Cueca Robada
· Cueca Porteña
· Cueca Chilota
La cueca es un baile fiesta, los contertulios llevan en gran parte la responsabilidad de la alegría, mientras la cantora, la guitarra y el arpa rasgan, comienza el acompañamiento de golpes acompasados, el tamborileo sobre la caja de la guitarra o el arpa.
El huaso avanza hacia la joven que más le agrada y le ofrece el brazo, ella se levanta, acompañándolo en un breve paseo a lo largo de la sala. Terminado el paseo se colocan frente a frente, pañuelo en mano, y empieza el baile animado por la concurrencia.
Los pasos iniciales son muy medidos, tranquilos, vacilantes. Los pañuelos se mueven suavemente y surgiendo el giro insinuante de la cueca, el huaso persigue a la china que le huye, y empleando el pañuelo como si fuera un suave lazo, la rodea sin tocarla y la trae porfiadamente a su lado. Ella se le acerca con elegancia y coquetería levantando ligeramente la falda con la mano izquierda, mientras que con la derecha mueve con gracia el pañuelo y huye nuevamente. El huaso comienza el zapateo y suele parecer una competencia de habilidades consigo mismo hasta que llega la última vuelta y el abrazo y rodilla en tierra.
La coreografía (movimientos) de la cueca está conformada por círculos, movimientos semicirculares de ida y vuelta (conocidos como medias lunas), cambios de frente de la pareja y giros en el puesto, sobre el hombro derecho.
Esquema de nuestro baile nacional
La danza se realiza sobre un círculo imaginario, en que la mitad es para el hombre y la otra mitad para la mujer. Comienza con un paseo (que se realiza mientras la música deja escuchar la entrada instrumental) en que el hombre invita a la mujer, ofreciéndole un brazo; luego las parejas quedan situadas frente a frente a una distancia de tres metros y antes de que se inicie el canto, pueden batir las palmas siguiendo el ritmo de la música.
Según la zona geográfica en que se baile, la cueca presenta algunas variaciones. La Cueca Nortina o del abajino, la sureña o La Cueca Chilota , como la cueca del marino y del minero tienen características únicas muy definidas. Las diferencias radican en la vestimenta de los bailarines, en su personalidad y actitud en la danza.
En las zonas sureñas son más tímidos, llenos de picardía en la zona central urbana, incitantes en las regiones campesinas y elegantes en la capital. Las tonadas son acompañadas por la guitarra, el arpa y los golpes de manos al compás del ritmo.
Esta es la cueca, la danza nacional de Chile, la protagonista de las celebraciones y festividades criollas.
Un dato: para conocer más detalles sobre nuestro baile popular ir a www.cuecachilena.cl.
Fuente: http://www.caballoyrodeo.cl/
Abiertas postulaciones para jurados de rodeo
Los postulantes deben dirigir una carta al Gerente Deportivo, especificando sus datos personales acompañados de una fotografía tamaño carnet y obligatoriamente tienen que ser socios de un Club afiliado a la Federación.
Su carta postulación tiene que ser respaldada por el Club al cual pertenece y en la cual éste patrocina oficialmente su postulación, ello con el visto bueno del presidente de la Asociación respectiva.
El plazo para las postulaciones vence el miércoles 20 de mayo de 2009
Fuente: http://www.caballoyrodeo.cl/
El Caballo
ESTRIBILLO |
Colón, llegando a la Isla Española, hoy Las Antillas. Desde ahí se multiplicaron extraordinariamente para posteriormente reunirse en gran número en Jamaica y México, lugares desde donde la corona concedió los caballos suficientes a los conquistadores para llevar a cabo sus arriesgadas expediciones al interior del continente americano.
Por ello, para entender mejor la formación del Caballo Chileno que hoy poseemos, tendremos que retroceder en el tiempo hasta situarnos en la península ibérica anterior a 1492, época en donde según lo expresa el ingeniero agrónomo y zootecnista de la Universidad de Chile don Uldaricio Prado, en su libro de 844 páginas, "El Caballo Chileno 1541 a 1914, Estudio Zootécnico e Histórico Hípico ", éste se redujo en su formación a tres tipos bien definidos, formando cada uno de ellos una raza o tipo, con características distintas y muy nítidas.
El señor Prado las distingue así:
1.- Tipo Español Castellano formado por:
1.1- Tipo Aborigen de las regiones de Galicia, Navarra, Castilla y Aragón, ejemplar proveniente de mezclas entre caballada autóctona europea, céltica y africana.
1.2- Tipo germánico introducido por Godos - Suecos y Eslavos, caballada nativa de Noruega, Rusia, Austria y Hungría.
2.- Tipo Español Andaluz formado por:
2.1- Caballo aborigen (Ronda, Córdoba, Sevilla; producto mezclado de los caballos autóctonos: europeo, céltico y africano).
2.2- Tipo morisco (traído por Númidas y Beréberes, que corresponden al tipo autóctono del caballo africano, introducido por musulmanes que corresponde al tipo del caballo asiático, conocido genéricamente como caballo árabe. Cabe destacar que aquí se incluye al caballo Sirio, Persa y el árabe propiamente tal.
3.- Tipo Jaca y Rocín formado por:
El tipo aborigen de Galicia, Vasco, Navarra y Andalucía; productos mezclados en los caballos autóctonos céltico, africano y europeo.
Queda claro en el estudio de don Uldaricio Prado (1914), que el punto de partida de cada uno de estos tipos provienen de aquellos que poseían los pueblos más antiguos de la tierra, los que se derivan del caballo autóctono, de tal manera que sus restos o fósiles los denotan como indígena o aborigen del país en que estos se han encontrado y clasificado como tales.
Estos caballos o razas fueron llegando a la península ibérica conforme los diferentes pueblos o naciones que la dominaron desde los tiempos prehistóricos hasta fines del siglo XV de nuestra era.
EL CABALLO EN CHILE
Los orígenes del caballo chileno se remontan al año 1540, cuando el conquistador, don Pedro de Valdivia, introdujo desde el Virreinato del Perú en su expedición los primeros 75 ejemplares entre potros y yeguas, con los que cruzó la cordillera en época de poca nieve, aunque no menos complicada, perdiendo buena parte del ganado. Tres años más tarde, don Alonso de Monroy trajo 70 productos más, los que se incrementaron con 4 remesas que llegaron desde el Cuzco, Perú, que en menos de 7 años conformaron una masa caballar de alrededor de 500 equinos, población que fue reforzada y mejorada con la inclusión de 42 reproductores escogidos de propiedad del Gobernador García Hurtado de Mendoza, siendo estos quinientos ejemplares los que le dan forma al caballo chileno de hoy.
Cabe consignar que la consolidación del caballo en nuestro territorio se debe gracias al establecimiento del primer criadero en Chile a cargo del padre Rodrigo González de Marmolejo en los sectores de Melipilla y Quillota.
En su desarrollo la historia nos dice que los guerreros araucanos incorporaron a sus filas el caballo en 1585, y se familiarizaron tanto con él, que en poco tiempo fueron jinetes más diestros y valientes que los mismos españoles. Luego viene el mestizaje del indio con el español dándole origen a los naturales o criollos, raza que según el historiador jesuita, Padre Miguel de Olivares, se caracterizó por su apego a los juegos ecuestres y por destacar la calidad y hermosura de sus caballos, afición, por cierto, heredada de los genes hispanos, toda gente de caballería.
Al respecto el sacerdote escribió: "Es cierto que la noble calidad de los caballos justifica la demasiada afición que les tienen los naturales. Son admirables en la celeridad de la carrera, en el aguante del trabajo, en el brío de acometer en los riesgos, en el garbo del movimiento, en el coraje, en la docilidad y obediencia, y en la hermosura de la forma". Hace más de quinientos años el sacerdote nos describía lo que fue, y sigue siendo, el caballo chileno, condiciones que se ven hoy expuestas en toda su magnitud en nuestras exposiciones y especialmente en el deporte nacional: el rodeo.
EL CABALLO CHILENO EN EL DEPORTE
La historia de nuestro deporte nacional, se remonta al mismo oficial de caballería y Gobernador, don García Hurtado de Mendoza, soldado altamente capacitado en adiestramiento y juegos de destreza.
Durante su mandato ordenó que cada 24 y 25 de julio, fiesta del Apóstol Santiago, patrono de la ciudad, se reuniera el ganado en lo que hoy es la Plaza de Armas de Santiago para ser marcado y seleccionado.
Posteriormente y en cumplimiento de una ordenanza del Cabildo, se hizo obligatorio ese rodeo. Aunque el escenario fue el mismo, la fecha se fijó para el 7 de octubre, día de San Marcos. El objetivo se mantenía, pero ya se exigió que la labor de traslado a los diferentes corrales, la hicieran jinetes en caballos extraordinariamente adiestrados.
Fue a fines del siglo XVII que el rodeo comenzó a reglamentarse. La pista en que se separaba el ganado tomó la forma rectangular y tenía una longitud de 75 metros. Los jinetes retiraban el ganado de los corrales y en la pista central debían demostrar todas sus habilidades para apartarlo y conducir el suyo sin ayuda de otros jinetes. Toda esta acción estaba reglamentada y los jinetes más diestros fueron objeto de grandes honores.
En 1860 se impuso definitivamente la medialuna. El corral cambió su forma rectangular dándole paso a la circunferencia que hoy conocemos, la que en su interior posee un apiñadero en donde se encerraban 30 cabezas de ganado y desde el cual cada pareja debía sacar el animal de sus marcas sin más ayuda que su habilidad. Con el tiempo surgieron las quinchas donde debía realizarse la atajada y junto con ello los puntajes premiándose la labor con puntos buenos y malos.
En 1927, durante el gobierno de don Carlos Ibáñez Del Campo, se dictó la ley que rige las corridas en vacas, quedando el Rodeo Chileno bajo la tutela de la Dirección de Fomento Equino y Remonta del Ejército, institución que hizo obligatorio que en cada rodeo se corrieran dos series exclusivas para reproductores fina sangre chilena, calidad que se determinaba a través de la inscripción de ellos en los registros genealógicos, a cargo de la Sociedad Nacional de Agricultura.
LA CRIANZA DEL CABALLO CHILENO
El paso definitivo se dio en el año 1946, con el nacimiento de la Asociación de Criadores de Caballares, hoy Federación de Criadores de Caballos Chilenos, institución fundada por un grupo de visionarios que en forma clara y precisa reglamentan la crianza de caballos y que como objetivo se proponen difundirla y mantenerla en el tiempo, además de controlar el rodeo en esos años.
Su primer Presidente fue don Alberto Echeñique Domínguez junto a sus grandes colaboradores como los señores Gustavo Donoso Letelier y Raúl Pavéz Romero, que consiguieron que el rodeo fuera reconocido por el Comité Olímpico de Chile como el deporte nacional, situación que quedó refrendada el 10 de enero de 1962, por oficio Nº 269 del Consejo Nacional de Deportes y Comité Olímpico de Chile.
Por 15 años la Asociación de Criadores de Caballos dirigió el rodeo dándole organización por todo el país, fomentando la crianza e impulsando exposiciones. Hombres como los señores Alberto Echeñique, Guillermo Aguirre Ureta, Juan Luis Urrutia Prieto y Fernando Hurtado Echeñique, fueron los presidentes que tuvieron la responsabilidad de cimentar lo que hoy es el deporte más importante del país, regido desde el 22 de mayo de 1961, por la Federación del Rodeo Chileno.
En cuanto a la crianza propiamente tal, La Federación de Criadores de Caballos Chilenos, reúne en su seno a 22 asociaciones de criadores del país.
Hay que dejar establecido que anualmente se inscriben más de 4.700 ejemplares de los cuales un 70 por ciento corresponde a criadores que inscriben un caballo al año; un 3 por ciento a criadores que inscriben hasta 3 caballos anualmente, dejando el 27 por ciento restante de la producción anual a los criaderos grandes, entendiéndose como tal a los planteles que inscriben más de 5 caballos cada año.
Según cifras obtenidas en la Sociedad Nacional de Agricultura, se estima que existen vivos alrededor de 34 mil caballos en Chile.
LA RAZA CHILENA
El Caballo Chileno a solo un año de haber entrado en el tercer milenio, se ha mantenido intacto por más de 400 años gracias a la visión y esmero de los conquistadores que encontraron en este fiel amigo a su mejor herramienta. Recordemos que estos españoles se convirtieron en el hacendado y este en el huaso chileno. Vale Aclarar que todos ellos dirigían su reproducción personalmente, a diferencia de lo que sucedió en otras partes de América en donde el mestizaje que originó la crianza en manadas le dio origen a tipos disímiles como el Manga Larga en Brasil, El Quarters Horse en Estados Unidos y el Bagual en Argentina, por nombrar algunos. De aquella rígida forma de crianza la historia da cuenta, encontrando en ella antecedentes de numerosas crianzas entre el valle del Choapa y el río Bio Bio. Pero sin duda que en las zonas de Aconcagua, Santiago y Colchagua fue donde existieron los mejores troncos de familia que con tradición genealógica se conservan hasta hoy.
Finalmente, en esta breve historia, me animo como huaso a rescatar el adjetivo de raza a nuestro Caballo Chileno, denominación que sin base de antecedentes no fue reconocida en el "Gran Libro del Caballo", impreso de gran fama editado en España y en el que se encuentran las mejores razas del mundo, que le niega el título de nobleza al mejor caballo de américa: nuestro Caballo Chileno, el mismo ejemplar que ellos mismos trajeron y nos legaron y que la Federación de Criadores de Caballos Chilenos llevó a Salamanca en Octubre de 1992, cinco siglos después, para mostrarles lo que habían perdido desde que fue traído a América.
Raza, la negación y la impropiedad del concepto y del lenguaje aplicado a nuestro caballo por los zootecnistas foráneos, queda nula al entenderse lo publicado en "El Gran Libro del Caballo" que cualquier equino del mundo no es raza, sino que tan solo una variedad en su tipo. Esto lo aclaran al reconocer que el conjunto, o grupo de individuos de la misma especie que tienen uno o varios caracteres secundarios comunes constituyen "una variedad" o raza. Entonces, bajo esta premisa del prestigioso libro español, podremos hablar de raza andaluza, árabe, inglesa y argentina como figura el caballo de polo de nuestros vecinos.
Con mayor razón vale entonces alegar que este caballo, la casta caballar chilena, o como quieran ponerle, no fue contaminada en los criaderos fundamentales por cruzamientos con razas, tipos o variedades llegadas posteriormente a América como lo fueron los caballos ingleses o de tiro, así lo permite asegurar el "Stud Book de la Raza Chilena", más de 109 años de certificación, puesto que de nuestros productos se tiene conocimiento preciso de las genealogías que lo anteceden.
Por todo aquello es que hacemos un justo reconocimiento a los criadores antiguos y actuales, aficionados, admiradores y, especialmente, a nuestro Caballo Chileno.
Vicente Pérez A.
Criador y Huaso de Colchagua
Bibliografía:
Uldaricio Prado P. "El Caballo Chileno" (1914).
Francisco Antonio Encina: Varios tomos Revista Asoc. Criad. Cababallos Chilenos.
Tomo 1 "Stud Book de la Raza Criolla Chilena"
Eduardo Porte F.: "Evaluación Técnica del Caballo Criollo Chileno" (1993)
CABRERA A. "Caballos de América" Edit. Sudamericana Bs. Aires. Argentina.
Fuente: http://www.huasosyrodeo.cl
Quedan pocos días para que comience la Final Nacional, nuestra gran fiesta corralera que reúne a los mejores exponentes de este tradicional deporte que se dan cita en la medialuna Monumental de Rancagua. Desde el viernes 17, sábado 18 y hasta el domingo 19 de abril, albergará a las mejores colleras que forman parte nuestra Federación, quienes debieron sortear diferentes barreras para llegar a este ansiado momento, para muchos de ellos es un gran anhelo y por eso no dudarán entregar su mejor esfuerzo. Pero, sin duda quienes parten con el gran favoritismo son las colleras que ganaron los clasificatorios realizados por las diferentes asociaciones que componen nuestra federación. Por eso, hemos realizado un pequeño resumen para que conozca quienes son ellos. El Primer Clasificatorio que se realizó fue el de la Cuarta Región que se realizó el 21 y 22 de febrero, en el cual participaron las colleras de las Asociaciones Limarí, Choapa y Monte Patria y los ganadores fueron Julio Tapia y Rubén Olivares en Manzanillón y Peuco, quines completaron 15 puntos buenos y pertenecen a la Asociación Choapa. El segundo lugar fue para Pablo Brito y Héctor Maturana en Dormilón y Roquete con 14 puntos buenos también son de la Asociación Choapa. Los terceros campeones fueron, Rodrigo Mundaca y Luís Cerda en Pichuncho y Ahí va con 10 puntos buenos, de la Asociación Limarí. El fin de semana del 27 de febrero hasta el 1 de marzo se efectuó el Clasificatorio de la Región Metropolitana Sur, donde participaron las Asociaciones de Talagante, Melipilla, Pirque y Paine. El primer lugar lo obtuvo la collera de los señores Jorge Jiménez y Nicolás Álvarez en Ña Peta y Ganadero con 28 puntos buenos e integrantes de la Asociación Talagante. Segundo fueron René Cortez y Rafael Escobar en Malicioso y Mañanita con 26 puntos buenos de la Asociación Melipilla. El tercer lugar fueron Claudio López y Claudio López en Doblegada y Chascarro con 23 puntos, socios de la Asociación Pirque. El Clasificatorio de la Sexta Región que se corrió entre el 6 de marzo y el domingo 8. Aquí participaron las Asociaciones de Cachapoal, Cardenal Caro y Colchagua. Con 27 puntos buenos Gustavo Acevedo y Carlos Faúndez de la Asociación Cachapoal en Tranquero y Presumido, obtuvieron el primer lugar. La Asociación Colchagua se quedó con el segundo, ya que los señores Fidel Gonzáles y Abelino Gilberto completaron 24 puntos buenos. Y el tercer lugar fue para la Asociación Cardenal Caro con 23 buenos, con los señores Francisco Cubillos y Sebastian Estrada en Cremallera y Estrepitoso.
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El 7 y 8 de marzo fue el turno de la Octava Región, en este Clasificatorio participaron las Asociaciones de Ñuble y Entre Ríos. El primer lugar fue para la collera de los señores Ramón Jara y Jaime Chavez en Acampao y Pendenciero con 28 puntos buenos, socios de la Asociación Ñuble. Segundo fueron Lester Sommer y Juan Quezada en Princesa y Espuelazo con 26 y son de la Asociación Entre Ríos. Terceros resultaron Pedro Arias y Lírico Arce en Huaquen y Sembrando con 24 puntos buenos, de la Asociación Ñuble.
Ese mismo fin de semana, se efectuó el Clasificatorio de la Segunda Región donde participaron las colleras de la Asociación Norte Grande y el resultado fue el siguiente. El primer lugar lo obtuvo Jorge Rojo y Hans Rojo en Maitencillo y Enchispado con 17 puntos buenos, el segundo fue para Miguel Lana Barrera e Ignacio Cabrera en Emir y Regalito con 10 puntos buenos y tercero Rodolfo Muñoz y Alan Muñoz en Horcón y Mantilhuano con 5+5 en el desempate. Todas estas colleras pertenecen a la Asociación Norte Grande.
Por la gran distancia que existe entre las diferentes localidades, en el norte se organiza un Clasificatorio por asociación, tal como fue el caso de la Primera Región donde sólo participaron colleras de la Asociación Norte Grande. El sábado 7 y domingo 8 de marzo realizaron su rodeo Clasificatorio y el primer lugar fue para Marcelo Tapia y Andrés Bu- Antun en Cafeteado y Barrialsito con quienes completaron 7 puntos buenos, Diego Becerra y José Hernández en Huacho y Bellaco con 6 puntos buenos, se quedaron con el segundo puesto. Mientras que Rodrigo Beizan y Gustavo Contreras en Estampazo y Railor con 2 puntos buenos, finalizaron terceros.
El 13, 14 y 15 de marzo fue el turno del Clasificatorio de la Región Metropolitana Norte, en el cual compitieron las Asociaciones de Til-Til, Los Héroes, Santiago Norte, Lampa y Chacabuco. Donde los señores José Abarca y José Abarca de la Asociación Los Héroes, obtuvieron el primer y segundo lugar con 26 puntos buenos, con la collera de Botón y Patrón Distante, y a la vez montando a Jarana y Aviadora. El tercer lugar fue para Fernando Salinas y Nelson Rodríguez en Promotora y Negra Linda con 25 puntos, socios de la Asociación Santiago Norte.
La Quinta Región también realizó su Clasificatorio en esos mismos días y participaron las Asociaciones de Los Andes, Casablanca, Nogales, Llay- Llay, Limache, Calle Larga y Quillota, donde la collera de Juan Madariaga y Mauricio Madariaga en Escalafón y Eusebio con 15+4 en el desempate, segundo fueron Felipe Núñez y Cesar Núñez en Facundo y Vaguero con 15+1, ambas colleras representan a la Asociación Quillota. El tercer lugar lo obtuvo Gustavo Calderón y Jorge Calderón en Femenina y Comentario con 15-4 de la Asociación Llay-Llay.
Finalmente, en el Clasificatorio de la Séptima Región, que también se realizó los días 14 y 15 de marzo, compitieron las Asociaciones de San Javier, Retiro, Talca, Valle de Teno y Curicó. El primer lugar fue para la collera de Julio Guevara y Osvaldo Jorquera en Ranchera y Chacarero con 27 puntos buenos, pertenecen a la Asociación Talca. En segundo lugar finalizaron Carlos Arena y Juan Arenas en Ña Juliana y Campesina con 24 puntos buenos, de la Asociación Curicó. Mientras que el tercer lugar completó 23 puntos buenos y pertenecen a la Asociación Talca, ellos son Luís García y Robinson García, montando a Engaño y Lingote.
Por Karen Robles Quiroz.Fuente: http://www.huasosyrodeo.cl
La historia de nuestro deporte nacional, se remonta al mismo oficial de caballería y Gobernador, don García Hurtado de Mendoza, soldado altamente capacitado en adiestramiento y juegos de destreza.
Los dias 24 y 25 de julio, dial del Apóstol Santiago se reunía el ganado disperso por los campos en el lugar que hoy se encuentra la Plaza de Armas de Santiago.En esos encuentros ya se podía albertir una cierta competencia entre los jinetes por demostrar sus destrezas y capacidad de sus cabalgaduras. El objetivo de estos rodeos era cumplir con las faenas propias de la crianza de ganado como lo son entre otras, aparta, marca, castraje, etc.
Posteriormente y en cumplimiento de una ordenanza del Cabildo, se hizo obligatorio ese rodeo. Aunque el escenario fue el mismo, la fecha se fijó para el 7 de octubre, día de San Marcos. Más adelante se exigió que la labor de traslado a los diferentes corrales, la hicieran jinetes en caballos extraordinariamente adiestrados.
Fue a fines del siglo XVII que el rodeo comenzó a reglamentarse. La pista en que se separaba el ganado tomó la forma rectangular y tenía una longitud de 75 metros. Los jinetes retiraban el ganado de los corrales y en la pista central debían demostrar todas sus habilidades para apartarlo y conducir el suyo sin ayuda de otros jinetes. Toda esta acción estaba reglamentada y los jinetes más diestros fueron objeto de grandes honores.
La medialuna se impone en forma definitiva en el año 1860. El corral cambió su forma rectangular dándole paso a la circunferencia que hoy conocemos, la que en su interior posee un apiñadero en donde se encerraban 30 cabezas de ganado y desde el cual cada pareja debía sacar el animal de sus marcas sin más ayuda que su habilidad. Con el tiempo surgieron las quinchas donde debía realizarse la atajada y junto con ello los puntajes premiándose la labor con puntos buenos y malos.
En 1927, durante el gobierno de don Carlos Ibáñez Del Campo, se dictó la ley que rige las 'corridas en vaca', quedando el Rodeo Chileno bajo la tutela de la Dirección de Fomento Equino y Remonta del Ejército, institución que hizo obligatorio que en cada rodeo se corrieran dos series exclusivas para reproductores fina sangre chilena, calidad que se determinaba a través de la inscripción de ellos en los registros genealógicos, a cargo de la Sociedad Nacional de Agricultura.
El rodeo fue legitimado como deporte nacional el 10 de enero de 1962, por oficio Nº269 del Consejo Nacional de Deportes y Comité Olímpico de Chile.
Por 15 años la Asociación de Criadores de Caballos dirigió el rodeo dándole organización por todo el país, fomentando la crianza e impulsando exposiciones. Hombres como los señores Alberto Echenique, Guillermo Aguirre Ureta, Juan Luis Urrutia Prieto y Fernando Hurtado Echenique, fueron los presidentes que tuvieron la responsabilidad de cimentar lo que hoy es el deporte más tradicional del país, regido desde el 22 de mayo de 1961, por la Federación del Rodeo Chileno.
NACE LA FEDERACION NACIONAL DE RODEO Y CLUBES DE HUASOS DE CHILE
Corría el año 1985 cuando algunos huasos corraleros de la quinta región empiezan a pensar en formar una agrupación que reglamentara los rodeos no oficiales, en donde participaban muchos amantes de este deporte. Es asi como en el año 1992 se realiza el primer campeonato nacional de rodeo, bajo la tutela de la Federación de Rodeo Laboral.
Esta Federación fue creciendo paulatinamente hasta llegar a lo que hoy es la Federación Nacional de Rodeo y Clubes de Huasos de Chile, con personalidad jurídica propia y reconocida por Chiledeportes, como Federación Deportiva Nacional.
Son mas de 7.500 los socios que participan en los mas de 300 rodeos oficiales organizados al año, con clubes que van desde Arica hasta la Octava región, todos ellos agrupados en 31 Asociaciones.
Actualmente la Federación Nacional de Rodeo y Clubes de Huasos de Chile cuenta con una adecuada infraestructura, oficinas propias y un reglamento oficial de corrida de vaca y movimiento a la rienda que norma todas las competencias y actividades de sus asociados. Anualmente se realizan nueve rodeos clasificatorios a nivel nacional que dan opción a participar en la Gran Final Nacional de Rodeo.
COMO SE PRACTICA ESTE DEPORTE
Esta competencia consiste en que 2 jinetes montados en sus respectivos caballos, cumpliendo además con toda su vestimenta y aperos reglamentarios, persiguen un animal vacuno, dandole 2 vueltas en un corral mas pequeño llamado apiñadero, deben salir hacia la cancha de la medialuna, debiendo atajarlo en una zona determinada, denominada “ Atajada “. Esta labor se repite 3 veces en la respectiva carrera. Dependiente del lugar del animal en que fue atajado es el puntaje que un jurado oficial le asigna. Para que una atajada sea reglamentaria existe una zona anterior a la atajada de 10 metros de largo, en ella el caballo que le corresponde atajar debe entrar pegado al animal y con al menos un pecho tocando el animal. En el evento que el animal no sea atajado y pase al apiñadero, tiene un puntaje negativo.
Lo descrito anteriormente resume en términos generales en que consiste esta disciplica, sin embargo lamedialuna del rodeo, no sólo encierra jinetes, caballos y novillos, sino toda una tradición popular chilena, en la que se encierran costumbres, valores, oficios, vestuarios y objetos que son expresión de nuestra cultura rural y popular, que constituyen un valioso patrimonio vivo, donde dos jinetes montados sobre caballos de raza chilena pura deben arrear y atajar un novillo en tres oportunidades consecutivas, sobre dos quinchas acolchadas.
COMO SE CORRE
Se le llama carrera a la faena que realiza la collera dentro de la medialuna, esto consiste en lo siguiente:
La collera espera al novillo dentro del apiñadero a que salga del toril (pequeña puerta en el perímetro del apiñadero), luego deben dar 2 vueltas dentro del apiñadero. Un integrante de la collera debe ir atrás del novillo (arreando) y la otra al costado del novillo (a la mano), esto se mantiene durante toda la carrera. Si la collera no cometió ninguna falta dentro del apiñadero, recibe 1 punto bueno.
Posteriormente la collera saca al novillo del apiñadero a lo que se llama la cancha, los jinetes deben dirigir el novillo hasta la atajada de la mano de adelante, pasando por la zona de postura que está antes de la atajada.
En esta zona el caballo que va a un costado del novillo, es decir, en este caso el que va a la mano de adelante, debe permanecer perpendicular al novillo para poder computar una atajada, de lo contrario no recibirá puntaje en la atajada.
Luego el jinete que va a la mano debe intentar atajar (detener) el novillo. Si en la zona de postura todo fue correcto y ataja el novillo este podrá recibir desde 2 a 4 puntos buenos dependiendo del lugar donde atajó al novillo.
En el caso de que el jinete no lo lograra atajar el novillo y éste sigue su recorrido en dirección al apiñadero, el puntaje recibido será de 2 puntos malos (-2pts).
Luego el jinete que antes arreaba el novillo cambia la posición con el otro jinete y realizan la misma faena pero en dirección hacia la atajada de la mano de atrás. Posteriormente se vuelve a repetir la faena hacia la mano de adelante y finalmente se entrega el novillo en la puerta de salida.
Finalmente una carrera perfecta son 13 puntos buenos, esto quiere decir que la collera no debe cometer ninguna falta y además realizar todas las atajadas de 4 puntos buenos.
También existen faltas en la cancha, que es la parte entre las dos atajadas, la más frecuente es la tijera, que sucede cuando el novillo se devuelve entre los dos caballos. (ver reglamento).
PARA COMPETIR
Para participar en un rodeo, primero que nada hay que estar inscrito en algun club registrado en la Federación, a su vez debe tener sus respectivos caballos chilenos inscritos en algun registro reconocido por la Federación. Con estos requisitos pasa a ser socio de la Federación, lo que le da derecho a participar en cualquier rodeo oficial de acuerdo a su Asociación y otros convenios que esta ultima realice con otras Asociaciones.
Al participar en un rodeo oficial, según los resultados obtenidos, se va adquiriendo puntaje para acceder a los rodeos clasificatorios, los que dan paso al Campeonato Nacional de Rodeo. Si en esta instancia la participación es sobresaliente, cualquier socio puede llegar a ser Campeon Nacional.
La temporada de rodeos comienza en el mes de agosto de cada año, y se extiende hasta el mes de marzo del año siguiente, en donde se organizan los clasificatorios y campeonato nacional. Durante el mes de Abril a Mayo se realizan rodeos oficiales en la llamada “ Temporada Chica”, la que es valida para la temporada de rodeos del año siguiente.
Fuente: http://www.huasosyrodeo.cl